Hay muchas otras excursiones típicas: como la que se realiza al monte Dalssiba (con 1.500 metros sobre el fiordo).
Esta es una de las visitas imperdibles para todo aquél que visite Geiranger, ya que desde allí se podrán tener las mejores panorámicasdel deslumbrante fiordo, con las cumbres escarpadas y de todo el terreno de alta montaña. Asimismo, hay allí cabañas en las cuales se podrá hacer una pausa y reconfortarse con alguna bebida caliente.
Imperdible es el mirador de Flydalsjavet: las vistas son increíbles y de las más populares. Puedes sacar fotografías con el fondo natural más hermoso de toda la región -como ilustra la fotografía de la izquierda-.
Otras excursiones posibles son: Storseterfossen con un paseo por esta montaña que transpira de todos sus rincones pétreos retazos de la historia local, en el cual también se pueden adquirir recuerdos y especialidades culinarias noruegas y lo mejor de todo: su cascada, la Storseterfossen en la que es posible caminar por detrás de ella. Una experiencia inigualable.
Tanto en esta montaña como en otras, como el caso de la Flofjellet, sus recorridos también se pueden hacer a pie siendo esa, es la mejor opción para visualizar y sentir de cerca toda la riqueza geológica, vegetal y animal típica del lugar. Eso sí, hay que llevar todo el equipamiento e información necesario para hacer de estas excursiones un placer y no un problema.
Tampoco se pueden dejar de mencionar la tradicional cascada de las “Siete hermanas” y su contraparte “El Pretendiente” las que son postales seguras de esta tierra casi mítica que formarán parte de cualquier recorrido que allí se elija hacer.
Lo cierto es que estar en Geiranger será una experiencia única. En este lugar que es sin dudas uno de los más bellos del mundo, se podrá vivenciar una sensación maravillosa, producida en conjunto por las abruptas paredes rocosas y milenarias, por sus mágicas cascadas, por los arroyos que también se abren paso entre las montañas, por las arboledas que sobre sus laderas se recuestan, por los picos nevados que permanecen como en una pintura, imborrables, aún en verano, y por ruinas de antiguas granjas que nos hablan del pasado agrícola de sus habitantes. Por todo esto y por muchas razones más que estando tú allí podrás detallar, el fiordo de Geiranger y sus alrededores, constituye una escapada única e imperdible en las septentrionales tierras de Noruega.

