El Trollfjord. Más detalles
Jul 26, 2010 | Escrito por: Mariana
Dijimos que realizar la fabricación de un crucero de las características como la del “Trollfjord” requería de personal inteligente y laborioso. Y los ingenieros noruegos demostraron serlo.
Y para poder cimentar esta aseveración tan definitiva no tenemos más que recurrir a los datos técnicos, a pesar de ser algo medio tedioso y quizás no comprensivo para quien no esté en el tema. Vamos con ello.
Hay que tener en cuenta, primero, las dimensiones de este hermoso y funcional barco, pues sus medidas son prácticamente insignificantes si tomamos en comparación las de los enormes y monstruosos acorazados de acero que están dedicados en la actualidad al turismo y que también reciben el nombre de cruceros. Hay una frase que dice que “las comparaciones son odiosas” y en realidad el Trollfjord, la nave objeto de este relato es nada comparable con cualquier otro buque a no ser que sea otro Hurtigruten.

El Trollfjord desplaza 16.140 toneladas, teniendo una eslora (o largo) de 135,75 metros. Su manga (o ancho) tiene una dimensión de 21,5 metros, siendo su calado 5,1 metros. Esta definición concreta en sus tamaños no son para nada por fruto de un capricho de sus ingenieros fabricantes, si no que son obligadas tanto por la angostura de los lugares por donde acostumbra navegar como también por lo reducido de los muelles en los que atraca.
Este barco, visto externamente, como no podía ser menos, es muy personal.
Su diseño en los colores (blanco en la superestructura, con una franja roja al medio y un casco pintado totalmente en color negro) no es una casualidad estética ya que obedece en un criterio de practicidad. Este buque al tener que abarloarse (atracar) en una gran cantidad de muelles choca su casco de color negro contra las defensas de los muelles; generalmente de neumáticos en desuso. Este frotarse hace que su costado se ensucie. Ese color hace que esta desagradable situación no sea notada estéticamente. Como, además, el barco no es muy alto, ya que debe pasar por varios puentes en sus viajes, el Trollford carece de palos. Y para terminar con el detalle de un diseño “inteligente”, sorprende la gran cantidad de superficies acristaladas para poder tener multitud de espacios que permiten contemplar el paisaje a reparo de las condiciones climatológicas. Pero eso es tema para nuevos capítulos de esta descripción del… Trollford.


















